Y el hielo nos distancia,
Nos corroe y nos aleja.
El frío de nuestras almas inexistentes
Nos mata cada día
Sin encontrar la muerte.
Las miserias del Tártaro
Subieron a la tierra
Y la tierra misma se convirtió
En el Tártaro.
Así aparecieron los diablos
Atormentadores y atormentados
Y se probó la existencia
De un cielo en el infierno.
_Nosotros deambulamos sin rumbo,
Turbando la perfección del silencio.
Nuestra blanca piel no delata
La luz ya no nos protege más
Si no que nos abraza…
La sangre ya no corre más
Por nuestro cuerpo.
No encontramos descanso alguno
En este mundo inútil.
Cuán sabios son los muertos al callar su sabiduría,
Valientes egoístas al dejarnos aprender de nuestros errores.
+++
Y me vuelvo vacío entre las sombras,
Crepitante entre la escarcha del incienso.
Estas me llenan sin misericordia,
Sin siquiera un puto lamento.
Se abren mis alas entonces
Más altas que las lenguas de fuego,
Pues cuando el infierno se seca
Yo voy y lo enciendo de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario