Piensa en la penumbra
Del mar en la niebla,
Y la sombra de un Leviatán inmenso.
En el mar azotando la costa,
Y tu cara contra el viento.
Tu espíritu se inclina
Ante el mar manifesto,
Tu cuerpo se vuelve guerra
Y sangre bajo el incienso,
Tu aliento persigue al Leviatán inmenso…
Y tu espíritu va en pos de él.
Te enamora la serena,
Brisa fría de la mar eterna.
Ya no te quedan vientos,
Sólo silencios eternos.
Tu viejo espíritu guerra,
Y un Leviatán inmenso.
El Leviatán me sumerge
Las angustias, las heridas de las guerras,
Mis amadas putas y mis gritos de pena.
Estoy en silencio inmerso…
Y sólo quiero oír las sirenas
Cantándole al viento.
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