lunes, 11 de abril de 2011

-Al fuego eterno

Ella,
Ella era como una planta.
De verde y rojo se alzaban erguidos sus colores.
‘Sus cejas eran como dos signos
Hechos de un solo trazo’.
Sus ojos verdes y rasgados
Eran como dos manchas de vida
Sobre el liso papel del dibujante,
Y su boca era como una fuente de miel
De la cual yo podía beber
Hasta que la noche inundara el cielo.

Nuestros cabellos se trenzaban,
Como una llama en la oscuridad,
Negro y rojo se fundían
En un baile de fuego eterno.
Iluminando este altar…
Y viejo mausoleo.

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